CICLO ESCOLAR 2019 - 2020
El viernes 13 de octubre de 1972, un avión uruguayo con 45 personas a bordo se estrelló en los Andes. El grupo estaba compuesto por jóvenes jugadores de rugby, sus amigos, parientes y conocidos. Los sobrevivientes al choque quedaron atrapados por las montañas nevadas a casi 4.000 m.s.n.m, sin comida suficiente, sin agua, sin vestimenta adecuada y soportando temperaturas menores, iguales o mayores a -30 °C. Al décimo día se enteraron a través de un pequeño receptor de radio que la búsqueda del avión había sido suspendida, dándolos por muertos. Sabiéndose abandonados, la salida de ese lugar quedaba exclusivamente en responsabilidad de cada uno. Realizando pequeñas expediciones fueron conociendo más y más las montañas que los rodeaban y algunas previas a la expedición final hallaron la cola del avión, en la cual se encontraban las baterías necesarias para reparar la radio del siniestrado. Sin embargo, los intentos fueron inútiles, la radio no funcionó. Finalmente, tres de los sobrevivientes, Fernando Parrado, Roberto Canessa y Antonio Vizintín, con enorme sacrificio y en condiciones inhumanas, emprendieron rumbo hacia el oeste para llegar a los verdes valles de Chile, pero al tercer día se decide que Antonio debe volver al fuselaje y así Roberto y Fernando siguieron caminando por siete días más por las montañas de los Andes. Tras caminar 10 días, encontraron al arriero Sergio Catalán, quien salió en busca de ayuda en su caballo y regresó con un grupo de búsqueda y rescate, ese mismo día comenzaron las labores de rescate y lograron rescatar del avión a seis de los catorce que aún quedaban, aquel día el clima de las montañas dificultó las labores de los rescatistas, por lo que los ocho que todavía permanecían en al avión tenían que esperar una noche más, pero a diferencia de las otras, aquella noche estarían con abrigo, comida y especialistas. Al día siguiente se terminaron los rescates y tiempo después un grupo de especialistas volvieron a buscar los cuerpos para enterrarlos en el lugar del accidente y los restos del avión fueron quemados. Actualmente el lugar es visitado y tiene una cruz de hierro en memoria de los fallecidos y diversas cosas que iban en el vuelo, tales como botines de rugby y partes del avión.
El viernes 13 de octubre de 1972, un avión uruguayo con 45 personas a bordo se estrelló en los Andes. El grupo estaba compuesto por jóvenes jugadores de rugby, sus amigos, parientes y conocidos. Los sobrevivientes al choque quedaron atrapados por las montañas nevadas a casi 4.000 m.s.n.m, sin comida suficiente, sin agua, sin vestimenta adecuada y soportando temperaturas menores, iguales o mayores a -30 °C. Al décimo día se enteraron a través de un pequeño receptor de radio que la búsqueda del avión había sido suspendida, dándolos por muertos. Sabiéndose abandonados, la salida de ese lugar quedaba exclusivamente en responsabilidad de cada uno. Realizando pequeñas expediciones fueron conociendo más y más las montañas que los rodeaban y algunas previas a la expedición final hallaron la cola del avión, en la cual se encontraban las baterías necesarias para reparar la radio del siniestrado. Sin embargo, los intentos fueron inútiles, la radio no funcionó. Finalmente, tres de los sobrevivientes, Fernando Parrado, Roberto Canessa y Antonio Vizintín, con enorme sacrificio y en condiciones inhumanas, emprendieron rumbo hacia el oeste para llegar a los verdes valles de Chile, pero al tercer día se decide que Antonio debe volver al fuselaje y así Roberto y Fernando siguieron caminando por siete días más por las montañas de los Andes. Tras caminar 10 días, encontraron al arriero Sergio Catalán, quien salió en busca de ayuda en su caballo y regresó con un grupo de búsqueda y rescate, ese mismo día comenzaron las labores de rescate y lograron rescatar del avión a seis de los catorce que aún quedaban, aquel día el clima de las montañas dificultó las labores de los rescatistas, por lo que los ocho que todavía permanecían en al avión tenían que esperar una noche más, pero a diferencia de las otras, aquella noche estarían con abrigo, comida y especialistas. Al día siguiente se terminaron los rescates y tiempo después un grupo de especialistas volvieron a buscar los cuerpos para enterrarlos en el lugar del accidente y los restos del avión fueron quemados. Actualmente el lugar es visitado y tiene una cruz de hierro en memoria de los fallecidos y diversas cosas que iban en el vuelo, tales como botines de rugby y partes del avión.
Proyectos
Wikimedia Datos: Q16642043
Es.wikimedia.org/tragedia_y_milagro_de_losandes
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